viernes, 16 de agosto de 2024

Ayer, hoy y siempre


Cuando llegaste yo me reía mirando al horizonte mientras te acercabas. Era obvio que nadar era imposible con esas olas gigantes, como pocas veces había visto en esa playa normalmente tan tranquila. Buscamos planes alternativos, y acabamos tomando un mojito en la playa más cercana, a la que fuimos andando por un camino peatonal que bordea la costa. De ahí fuimos de vuelta a la primera, tras varias horas de por medio en las que ya habíamos sobrepasado el límite de la amistad. 

- ¿Qué día es hoy?, creo que pregunté, o no sé si lo comentaste sin pregunta alguna.

- 15 de agosto, aunque ya es 16 (era más de medianoche). El 16 será el día de autos.

Te recuerdo con el pelo alborotado mientras me alejaba. Fue una noche de mucho viento.

***

- ¿Se ha dormido?, susurraste al abrir los ojos.

- Sí.

Ella descansaba al otro lado de la cama y tú no podías verla. Me acariciaste y besaste, y yo sonreí. Soñé con abalanzarme sobre ti, pero la niña tan cerca... pero mi cuerpo destrozado...

Te levantaste y te hice un comentario en voz baja, suficiente para despertarla.

Soñé con mil planes que proponerte mientras te alejabas, que hoy no podríamos cumplir. "Los haremos otro día", pensé mientras te observaba en la distancia, con su pequeño cuerpo entre mis brazos.

***

 - ¿Estás preparada?, me dijiste.

- ¡Cinco minutos!

Sonó el teléfono justo antes de salir. Era ella, no se le pasa nunca felicitarnos en este día que tantas veces le hemos contado.

***

Feliz aniversario para el amor de mi vida.



sábado, 3 de agosto de 2024

Hablando de ti

No sé qué escribir, hablando de ti, para no olvidar estos días tan difíciles y especiales a la par.

No sé cómo encapsular toda tu esencia, los sentimientos al verte sonreír, al consolarte cuando lloras, al reír contigo. Tus movimientos y sonidos, algunos aparecen de pronto, otros los haces desde casi el principio. Todos los adoro. Lo que siento al abrazarte.

No se puede escribir, ni retratar, ni pintar. Sólo se puede vivir una sola vez mientras se hace largo y corto al mismo tiempo.

Quiero que pase el tiempo y vivirlo todo, y a la vez quiero quedarme aquí, en esta inocencia, esta mirada que no esconde otra cosa que lo que ves. Es como un milagro cada día contigo. Un milagro verdadero.

Un día miraré atrás y habré olvidado los detalles, no los supe plasmar aquí. Pero supongo que siempre veré en ti a mi bebé, esa criatura que acuné, que alimenté de madrugada, que lloró en mis brazos desconsoladamente.

Siempre seguirás siendo mi bebé, y supongo que algo de todo esto volveré a sentir.