Pisar tierra firme, tener la seguridad de que llegaste a buen puerto, a alguien, algo o algún lugar que buscabas y que antes no existía.
Te embarcas y te vuelves a embarcar, a veces en lo que siempre esperaste de ti mismo, en lo que pensaste que te resultaría fácil, y otras en rutas que nunca habrías imaginado.
Y resulta que prospera lo más inesperado.
Y resulta...que prospera lo más inesperado.